Día del periodista: no queremos felicitaciones, exigimos que respeten nuestra labor

Día del periodista: no queremos felicitaciones, exigimos que respeten nuestra labor

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Cada 31 de julio la prensa salvadoreña celebra su día, por lo general se realizan fiestas acompañadas de bebidas, regalos y bailes impulsados por las gremiales de periodistas, empresas privadas, los medios de comunicación e incluso las instancias gubernamentales.

Sin embargo, este 31 de julio debe conmemorarse en honor a aquellos periodistas que han fallecido por la Pandemia del Covid-19, los que aún siguen luchando desde los hospitales por recuperarse y por quienes han perdido su trabajo o han visto precarizado su condición económica y aún así continúan ejerciendo.

Lo cierto es que el periodismo salvadoreño enfrenta una crítica situación en la que se han afectado el derecho al ejercicio periodístico, la libertad de expresión y el acceso a la información. La Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) registra por medio de su centro de monitoreo un aumento de agresiones a estos derechos durante el primer año de gobierno del Presidente, Nayib Bukele (61 casos frente a 16 durante el último período del ex Presidente Sánchez Cerén); y desde el inicio de la pandemia (17 de marzo) hasta el 30 de julio se reportan 65 vulneraciones, la mayoría centradas en restricciones al ejercicio periodístico, la falta de información pública y un aumento considerable de agresiones digitales centrada en mujeres periodistas.

En una democracia el periodismo juega un papel importante para la construcción de una sociedad informada y crítica. Es deplorable que desde las instancias del Estado, principalmente desde el Ejecutivo, un jefe de Estado utilice su cargo para desacreditar a la prensa por el simple hecho de no convertirse en un brazo de su propaganda gubernamental. Lamentablemente, hay medios que se han visto obligados a dejar a un lado su línea editorial para garantizar la estabilidad económica, pues la pauta gubernamental estatal aún sigue utilizándose como un premio y castigo.

Entre las situaciones que deberían poner en alerta al resto de instituciones del Estado está la utilización de las instancias gubernamentales para atacar a periodistas. Hemos visto el pago de publicidad gubernamental en redes sociales para deslegitimar a periodistas, los funcionarios se dedican a estigmatizar a las y los colegas y se instrumentaliza a instituciones como el Consejo Nacional de Administración de Bienes (CONAB), que en lugar de administrar a los medios de comunicación de Grupo Órbita y Grupo Samix, en las últimas semanas estos medios han cambiado su línea editorial para responder a una agenda gubernamental y del partido político Nuevas Ideas.

Otra de las alarmas son los ataques hacia dos periodistas de investigación que fueron víctimas de hurto de equipo de trabajo en sus viviendas, este tipo de hechos deben ser investigados con prontitud por la Fiscalía General de la República para determinar si hay o no un ataque desde el mismo Estado. Lamentamos que el Fiscal Raúl Melara tenga un papel pasivo en las investigaciones de agresiones a periodistas.

Y la Asamblea Legislativa ha demostrado un nulo interés en garantizar este derecho, les recordamos que hay una propuesta de ley de protección a periodistas desde el 2018 en la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales en la que no se ha discutido ni un sólo artículo.

Ante este contexto de violencia es propicio decirles a los funcionarios que envían sus tarjetas de felicitación por redes sociales: no queremos sus felicitaciones, exigimos que respeten nuestra labor.

También, dejamos un mensaje claro: a quienes nos atacan son unos cobardes por utilizar el poder Estatal en su esfuerzo por callar a las y los que realizan una labor importante para la democracia del país. No les tenemos miedo, continuaremos con nuestro trabajo acorde a nuestros principios éticos y que responde a los intereses de la sociedad civil.

Que esta fecha nos permita reflexionar como periodista en cómo estamos realizando nuestro trabajo, en analizar nuestras actitudes en nuestros entornos de trabajo, en cuestionar y denunciar las vulneraciones, en reconocer que muchas de estas vulneraciones sólo se podrán superar si nos unimos como gremio. Exijamos el respeto a una profesión tan importante para mantener una sociedad debidamente informada y con conciencia crítica.